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Pegaso-Sava Cosmos, adecuado para la «última milla»

A mediados de los sesenta la economía española empezaba a demandar furgonetas y camiones ligeros adecuados para el reparto de “última milla”. En este sentido, la vallisoletana SAVA lanzó en 1968 su modelo Cosmos justo en los mismos meses que era absorbida por la estatal ENASA. No obstante, la producción del modelo continuó como si no hubiera pasado nada, llegando a ser uno de los vehículos más icónicos en nuestro parque móvil industrial.

Tras la dureza del periodo autárquico, España cambió radicalmente el rumbo de su economía gracias a los llamados Planes de Estabilización. Redactados por una generación de tecnócratas ajenos a la diatriba totalitaria de los años treinta, estos contenían la receta para abrir el mercado nacional al occidente capitalista. De esta manera, sobre la necesaria industrialización dirigida por el estado durante los años cuarenta, se sumaron al carro de la historia multitud de pequeñas empresas que, poco a poco, iban construyendo una sociedad de servicios y consumo con las nuevas clases medias como protagonistas.

Así las cosas, la pequeña y mediana empresa florecía al tiempo que las ciudades. Un hecho que no sólo tuvo un impacto esencial en la demografía, sino también en el parque móvil nacional. Especialmente en el ámbito de los vehículos industriales. Hasta este momento dominado por los camiones Pegaso. Mucho más grandes y por tanto ajenos a los modelos llamados de “última milla”. Término anglosajón muy útil para definir a aquellas furgonetas y camiones ligeros con los que se realiza la entrega final de ciertos productos. Justo esos modelos que acaban componiendo la flota de reparto en cualquier empresa de paquetería o envíos.

Uno de los elementos necesarios para el día a día en cualquier economía urbana. Dotada de un amplio sector comercial y de servicios con autónomos y medianas empresas como protagonistas. La situación perfecta para el lanzamiento de la Sava J4 en 1965. Fabricada bajo licencia Morris replicando en España su éxito en el Reino Unido; capaz de servir de plataforma para diversas carrocerías orientadas a transporte de pasajeros, mercancías y mixto. Además, en 1968 la gama se amplió con la aparición del furgón Sava Cosmos. Un diseño propio que puso aún más nerviosa a la estatal ENASA. Pero, ¿por qué?

SAVA, ABSORBIDA POR PEGASO EN SU MEJOR MOMENTO

Tras una amplia experiencia fabricando motocarros, la empresa Fábrica de Artículos de Aluminio con sede en Valladolid mutó en 1957 a ser la Sociedad Anónima de Vehículos Automóviles. Un hecho significativo para la historia del parque móvil industrial español, el cual vino acompañado de la creación de una nueva cadena de montaje. De esta manera, SAVA nació en el momento justo para ofrecer furgonetas y camiones ligeros al mercado nacional. Algo que representó un peligro evidente para la pública Pegaso. Al fin y al cabo, ésta aún estaba centrada en sus pesados camiones Comet sin atender al segmento situado por debajo de las diez toneladas de peso total con carga.

Es decir, la realidad es que Pegaso no contaba con vehículos de reparto adecuados a la España de los sesenta. Llegados a este punto, ENASA hizo valer la capacidad financiera del estado absorbiendo Sava en 1968 justo antes de que se convirtiera en un competidor con posibilidades de copar el mercado. Un hecho muy importante en la historia del Sava Cosmos. Ya que su lanzamiento se solapa con esta operación empresarial desdibujando su identidad entre la época de Sava como marca independiente y la que recorrió siendo subsidiaria de Pegaso.

No obstante, por cronología queda claro que el diseño de este furgón ligero es mérito de los diseñadores de Sava. En cuyas instalaciones vallisoletanas se fabricó hasta bien entrados los setenta junto a las exitosas J4. De esta manera, y según su propio catálogo, la Sava Cosmos surgió ante “la creciente necesidad del transporte de artículos de primera necesidad”. Una actividad propia de la sociedad de consumo que “obliga a disponer de vehículos rápidos, manejables y adaptables a cualquier tipo de material a transportar”.

Haciendo gala de su nombre con referencias espaciales, esta imagen publicitaria del Cosmos se hizo junto a las antenas de la NASA en Robledo de Chavela

SAVA COSMOS, CUATRO VERSIONES CON UN MISMO MOTOR

Para empezar a comprender a la Sava Cosmos hay que tener en cuenta su motor. Elástico y acoplado a una caja de cambios sincronizada con cuatro velocidades, se basaba en los diseños usados en las primeras J4 para ofrecer 76CV. Potencia a la que se llegó gracias al uso de inyección para alimentar los 3,8 litros de cilindrada sumados por sus cuatro cilindros. Todo ello, por cierto, basado en el diésel. Bajo estas coordenadas mecánicas se podían realizar con total garantía múltiples tipos de carga, pudiendo escoger para ello entre cuatro variantes. Por un lado las dos de la versión 5744 y por otro las otras dos de la 5741.

Respecto a la primera, en ella encontramos un furgón con puerta lateral de bisagra con un volumen de carga de 10,5 metros cúbicos. La opción más adecuada a un transporte ligero. Acompañada por una variante combi en la que había espacio para hasta seis personas gracias a las dos bancadas de asientos. Sin duda la versión más reconocible de la Sava Cosmos gracias a su amplia superficie acristalada, muy usada entre los cuerpos de bomberos. Respecto a la segunda, en ella tenemos dos furgones con puerta lateral tan sólo diferenciados por un elemento. El techo.

De altura normal en uno pero sobreelevado en el otro, permitiendo un volumen de carga de 15 metros cúbicos. Dicho todo esto, sólo queda indicar que la principal diferencia entre los Sava Cosmos 5744 y 5741 residía en el peso máximo autorizado. De 4.000 kilos en el primero y 6.000 en el segundo. Asentados tanto en el eje delantero como trasero en un sistema de amortiguación con ballestas semielípticas y amortiguadores telescópicos de doble efecto. Además, el bastidor se hacía veinte centímetros más largo en su batalla mientras que los voladizos quedaban igual según fuera el 5744 o el 5741. Sin duda una gama versátil y adecuada para las necesidades del transporte de “última milla” en la España de la época. El mejor acierto de la Sava Cosmos.

Fotografías: ENASA

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Escrito por Miguel Sánchez

Ya son casi siete años escribiendo en La Escudería; un tiempo en el que hemos analizado el mercado de clásicos, investigado rarezas e intentado comprender no pocos aspectos técnicos.

Seguiré a este lado del teclado si usted permanece atento al otro lado de la pantalla.

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