El pasado 11 de mayo la casa estadounidense RM Auctions celebró una subasta “aprovechando” el Grand Prix Histórico de Mónaco que tenía lugar ese mismo fin de semana.
El lugar elegido fue el glamuroso “Le Sporting” de Mónaco, una amplia sala de fiestas con inmejorables vistas marítimas que RM llenó de joyas automovilísticas, tal y como nos tiene acostumbrados.
El lugar y fecha elegidos eran sin duda idóneos para colocar grandes piezas de competición… o casi cualquier cosa, dado que con el adinerado público monegasco todo es posible. Así, se llegó a adjudicar un modesto Fiat 500 por nada menos que 30.800 euros (por mucho que fuera un primera serie de 1957).
Por lo demás, de entre los 89 lotes que pasaron “bajo martillo” la gran mayoría eran deportivos de los 50, 60 y 70, aparte de algún lote de automobilia, una Vespa y la lancha Riva de 1958 que estrenase Rainiero de Mónaco y su esposa Grace Kelly y que se vendió por 403.200 euros.

Como cuestión destacable está el hecho de que entre todos los automóviles presentes tan solo había dos anteriores a la II Guerra Mundial; concretamente, un estupendo Bugatti 35B de 1926 y un Jaguar SS100 de 1936.
Para variar –entiéndase el sarcasmo- los tres precios más altos fueron para tres Ferrari. El mayor montante lo consiguió un 275 GTB/C de 1966 carrozado por Scaglietti; esta unidad, chasis 09067, es la novena de las 12 construidas y como suelen decir las casas de subastas “probablemente es la mejor conservada de todas ellas”. No sabemos si será verdad o no, pero el caso es que se adjudicó en 5.712.000 euros.
El segundo en este ranking de precios estratosféricos fue el Ferrari 250 GT Pininfarina Series I Cabriolet de 1959, con 4.704.000 euros. El tercero, un 330 GTS de 1967 del que solo se construyeron 90 unidades y que cambió de propietario por 2.128.000 euros.
1- Ferrari 250 GT Pininfarina, uno de los sospechosos habituales
2- Brabham-Repco BT20, campeón del mundo en 1967
Ambiente de competición
Sorprendía también el número de vehículos de competición pura a la venta en esta subasta… o no, dado que coincidía con un GP histórico. Aún así, no es normal ver monoplazas en este tipo de eventos, y aquí salían a la venta nada menos que 6. El más destacable era el Brabham-Repco BT20 Formula Uno de 1966, especialmente porque este mismo vehículo fue el vencedor del GP de Mónaco de 1967 a los mandos de Denny Hulme, que más tarde ganaría el campeonato del mundo de esa misma temporada.
Con este pedigrí no es de extrañar su alto precio de venta: 1.092.000 euros, especialmente llamativo si se tiene en cuenta que su precio máximo estimado en catálogo estaba en unos 720.000.
En total, se vendieron un 93% de los lotes presentados, obteniendo RM nada más y nada menos que 41.335.430 millones de euros al final del día. Y es que en Mónaco se vende de todo, y si no que le pregunten al horrible Mercedes 300 SL de 1954 desprovisto de su mecánica original y actualizado con aire acondicionado y llantas modernas entre otras aberraciones… ¡y que aún así se adjudicó por 812.000 euros!
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