En los más de 100 años de historia de las 500 Millas de Indianápolis, se han visto peripecias y hazañas de todo tipo, pero pocas alcanzan las cotas de la protagonizada por Danny Sullivan 1985. El piloto americano había debutado en la Indycar -entonces llamada CART- en 1982, disputando un par de carreras con el equipo Forsythe Newman a los mandos de un March 82C. Tras disputar el Mundial de Fórmula 1 en 1983 con Tyrrell y lograr dos solitarios puntos, volvió a la competición doméstica donde comenzó a demostrar de qué pasta estaba hecho.
En 1984, enrolado en el equipo Shierson Racing, fue capaz de alzarse con tres triunfos y otros dos podios más, resultados que le catapultaron hasta el cuarto puesto en la clasificación final. De cara a la temporada de 1985, fichó por el todopoderoso equipo Penske, por lo que las expectativas eran máximas.
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Aunque repitió posición en el campeonato y sólo obtuvo dos victorias, Sullivan se alzó con el triunfo más prestigioso: las 500 Millas de Indianápolis. En su caso, no sólo fue importante el qué, sino también, el cómo.
SPIN & WIN, LA VICTORIA DE DANNY SULLIVAN EN LAS 500 MILLAS
Tras clasificarse en tercera línea de parrilla, en el octavo puesto, Sullivan circulaba en segunda posición tras el líder, Mario Andretti. Apenas pasado el ecuador de la prueba, por un malentendido con su equipo, Danny pensó que sólo quedaban 12 vueltas, cuando en realidad restaban 80 giros. Esto hizo que subiera la presión del turbo al máximo para dar caza y superar a Andretti cuanto antes.
Así fue, pero, en el momento de adelantarle, Mario le cerró la puerta, mandándole a la parte baja del circuito. Al reincorporarse, Danny Sullivan perdió el control del coche haciendo un enorme trompo y generando una gran humareda. Sorprendentemente, no se fue contra el muro, hizo un giro de 360º y quedó mirando hacia adelante. Pese a que el motor se caló, el piloto americano engranó una marcha y pudo continuar.
Tras la correspondiente bandera amarilla y tras pasar por boxes, Sullivan repitió la maniobra en el mismo punto 20 vueltas después. En esta ocasión, completó el adelantamiento con éxito y se escapó en pos de una victoria que es historia de las 500 Millas de Indianápolis. Los americanos, tan proclives a poner nombre a estas cosas, la denominación “Spin & Win”, es decir, “trompo y victoria”. Sullivan no volvería a ganar las 500 Millas, pero sí fue campeón de la CART en 1988 con el equipo Penske.
CÓMO PERDER LAS 500 MILLAS EN LA ÚLTIMA CURVA
Como remate a esta historia, apuntaremos la que quizá sea la victoria más inesperada en las 500 Millas, la lograda por Dan Wheldon en 2011. El rookie John Randal Hildebrand caminaba hacia la victoria cuando en la última curva de la última vuelta, se encontró a un doblado. Al superarlo por fuera, perdió el control del coche y fue contra el muro.
Su monoplaza, con la parte izquierda destrozada, siguió acelerando hacia la línea de meta, en un intento desesperado de Hildebrand por evitar que su error le costara la victoria. Fue en vano, el malogrado Dan Wheldon le superó en la última recta, ganando por sólo dos segundos y sumando su segundo triunfo en la Indy 500. Difícil imaginar un final más cruel que este. Os dejamos el vídeo para que podáis ver la secuencia completa.