VÍDEO: LA ESCUDERÍA Y KUKFILMS / TEXTO: JAVIER ROMAGOSA / FOTO: UNAI ONA
Como bien dice uno de sus propietarios, y en contra lo que se suele creer, el Ford Mustang no fue concebido como un deportivo. Buena prueba de ello son los motores iniciales de 6 cilindros o el eje rígido trasero con ballestas, por citar tan sólo dos ejemplos. En un principio era un coche pensado, y que nadie se ofenda, para las secretarias de mediados de los años 60.
Afortunadamente podía deportivizarse, tal y como hizo Carrol Shelby desde el mismo nacimiento del pony de Ford en 1964. Da la casualidad de que ya hablamos de ello hace unos meses a propósito de un barn find de Shelby GT 350, un Mustang afinado por el héroe tejano para conquistar los circuitos del campeonato SCCA americano.
Precisamente en esta máquina de carreras puesta en la calle se han inspirado Julio Santamaría y sus amigos para modificar un Fastback de 1965. Pero además han decidido europeizarlo un poco para convertirlo en un Gran Turismo, algo que no tienen los yanquis. Y es que el Ford Mustang Fastback Restomod -ya sabéis, restaurado-modificado- que os enseñamos en el Vídeo de cabecera ha sido transformado en un juguete apto tanto para autopistas como para trazados ratoneros como el Jarama.
El trabajazo de Julio y sus amigos
Desde 2002 estos forofos del modelo de Ford han puesto toda la carne en el asador para dar vida a un ponycar que supone un compromiso no sólo conceptualmente, sino también en lo concerniente a los ajustes y a la conservación de la originalidad. Para empezar, tan sólo el ‘sacrílego’ montaje de la inyección ha requerido 5 años de trabajo; y luego todos los cambios debían ser reversibles en una semana de trabajo…
En el motor V8 las principales modificaciones han sido la inyección, unas culatas ‘a juego’ comercializadas por Ford Performance y un aumento de cilindrada de 298 a 302 pulgadas cúbicas o, lo que es lo mismo, de 4.7 a 5 litros. Los frenos delanteros, tal y como se cuenta en el Vídeo constan de discos ventilados y pinzas Brembo de 4 pistones encastrados en unas llantas de 16 pulgadas, 1 por encima de las originales de 15.
En lo que respecta a la transmisión, el árbol es ahora de duraluminio, más ligero y fácil de equilibrar, y la relación del puente trasero ha sido cuidadosamente trabajada. La suspensiones son calcadas a los esquemas de Carrol Shelby para su GT 350, gracias a las cuales y a una caída de las ruedas algo más acentuada consiguió que el coche dejase de subvirar.
Ya en el exterior, se observan modificaciones estéticas al más puro estilo Shelby: Entradas de aire para la admisión y refrigeración de la mecánica, fundamentalmente; junto a éstas, una zaga algo disintinta a la que estamos acostumbrados en los Fastback de 1965 y que proporciona el apoyo aerodinámico necesario para la estabilidad del pony a partir de 180 kilómetros por hora…
Finalmente, la guinda del pastel está en el interior, materializada en una guantera con la firma original del piloto y constructor tejano. La historia tiene miga, al igual que las miles de millas recorridas por nuestro protagonista al volante de su ‘Chico Malo’ hasta Le Mans Classic 2016. Pero ya os seguimos contando en el Vídeo de cabecera… ¡Buenas vacaciones a todos!